Ciudadanía
Organizaciones
Pymes
Entidades locales
Decide sobre el uso de los recursos energéticos
Promueve un acceso justo y fácil a la energía y a otros servicios
Invierte y ahorra en el desarrollo de energías renovables locales,
movilidad sostenible, eficiencia energética, etc.
Impulsa una economía de cooperación respetuosa con los recursos naturales
Ayuda a disminuir la dependencia energética,
las emisiones de efecto invernadero
y el coste de tus suministros energéticos
Fomenta la integración y participación de personas que normalmente no forman parte de las decisiones energéticas
Genera una dinámica de trabajo colectivo en tu comunidad en torno a la energía.
Eficiencia energética:
Ofrecer servicios de ahorro y eficiencia energética como promover acciones
individuales y colectivas para impulsar la rehabilitación de la envolvente de los edificios.
Generación eléctrica:
Fomentar el aprovechamiento de la energía eléctrica renovable
a través de cambio de hábitos, gestión de consumo, etc.
Producción de calor:
Poner en marcha proyectos de producción
de calor a partir de fuentes de energía renovables,
así como informar y sensibilizar respecto a las diferentes
tecnologías de aprovechamiento renovable.
Movilidad sostenible:
Promover el uso del transporte público, de los recorridos
a pie y en bicicleta, así como la demanda
de medios para que estos sean efectivos.
Creación de redes:
Crear sinergias con otras comunidades
y organizaciones por una transición
energética sostenible.
Información y sensibilización:
Sensibilizar en la reducción del consumo,
reparación, reutilización y reciclaje adecuados.
Buscar formación, organizar jornadas, etc. para que las
personas puedan acceder a la información.
Una comunidad energética es una forma de organización en la que las personas se unen para producir, gestionar y consumir energía renovable de manera local, compartida y sostenible. Su fuerza está en la participación: cada persona miembro aporta, decide y se beneficia, creando un modelo más justo y más conectado con el territorio.
Para poner en marcha una comunidad energética, el camino suele empezar comprendiendo por qué este tipo de proyectos son importantes. Después, se reúne el grupo motor, el equipo inicial que impulsa la idea y le da forma. Con estos cimientos, llega la constitución de la comunidad energética, donde se define su estructura, normas y funcionamiento.
A partir de ahí comienzan los primeros pasos, en los que se analizan necesidades, se concreta el alcance y se alinean expectativas. En el diseño del proyecto, se planifican las instalaciones, la gestión y los recursos y finalmente, el día a día, cuando la comunidad energética entra en funcionamiento.
Esta hoja de ruta te permitirá situarte en el proceso y ver con claridad cuáles son los pasos necesarios para hacer realidad la comunidad energética que quieres impulsar.
No es necesario tener una vivienda en propiedad para participar en una comunidad energética. Cualquier persona puede involucrarse a través de las distintas actividades que impulsa la comunidad, como la eficiencia energética, la sensibilización, la formación, la movilidad sostenible, entre otras.
Quienes viven en viviendas de alquiler también pueden beneficiarse de formar parte de una comunidad energética y contribuir activamente a sus objetivos.
El coste varía según el tipo de proyecto pero, en la mayoría de los casos, las personas participantes realizan una inversión inicial que puede recuperarse a medio plazo a través del ahorro en la factura energética. En algunos casos, existen subvenciones disponibles.
Se financian de diversas formas: aportaciones de las personas socias, subvenciones públicas, financiación colectiva (crowfunding), préstamos particulares o mediante acuerdos con entidades financieras que apoyan proyectos sostenibles.
Sí. La comunidad energética te permite autoconsumir con energía renovable compartida, pero sigues conectado a la red eléctrica.
Participar en una comunidad energética puede reducir tu factura de energía, ya que parte de la energía que consumes será de producción propia, lo que significa menos dependencia de la red y, por tanto, menos costes energéticos del sistema.
La energía remanente o excedentaria, será vertida a la red, de manera que dicha energía en kWh se transforma en euros (€). En función de la modalidad de autoconsumo compartido, la energía:
Esta conversión suele resultar desfavorable para el/la cliente/a, si se compara el precio de venta del excedente respecto al precio de la energía consumida de la red.
Sí, las zonas rurales son especialmente adecuadas para las comunidades energéticas, ya que suelen tener más espacio disponible para instalar fuentes de energía renovable, como paneles solares o molinos eólicos o minihidráulicos.
Puedes dejar de formar parte de la comunidad energética en cualquier momento. No obstante, esta desvinculación puede estar sujeta a ciertas condiciones establecidas en los estatutos y el reglamento de régimen interno, según lo acordado previamente entre los miembros de la comunidad.
Se debe constituir como una entidad con personalidad jurídica (normalmente asociación o cooperativa) y cumplir con las normativas locales y sectoriales de energía.
Sí. La comunidad energética te permitirá producir y compartir energía, lo que puede reducir tu consumo derivado de la red eléctrica convencional.
Las comunidades energéticas se basan en principios de participación democrática, sostenibilidad y beneficios sociales, mientras que otros modelos de generación compartida pueden tener objetivos más comerciales o centralizados.